José Joaquín Gómez Alarcón. Presidente Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas Mancha Occidental II
30-12-2020 Los grandes expertos
mundiales vaticinan que en cuanto se supere la actual pandemia se deben
comenzar a abordar dos asuntos de vital importancia para la humanidad: el
denominado cambio climático y la producción de alimentos.
Ambos están más que ligados, son
prácticamente paralelos, pues pese al avance de técnicas, cultivos, prácticas y
nuevas tecnologías, producciones agrarias y ganaderas siguen dependiendo en un
alto porcentaje de las condiciones meteorológicas (precipitaciones,
temperatura, humedad, fenómenos adversos…).
Y otro factor está ligado a los
anteriores, especialmente en las zonas rurales, la despoblación, es decir, el
abandono de los pueblos, sobre todo de jóvenes, por falta de oportunidades
laborales.
Todos estos temas se están
abordando a nivel global, a veces, demasiado teóricamente, sin tener en cuenta
a los actores principales, los habitantes de las zonas rurales y los
agricultores y ganaderos.
Cambio climático y producción de
alimentos no deben ser abordados exclusivamente por expertos, sino,
principalmente, por quienes más lo sufren: agricultores y ganaderos. Los
conceptos teóricos de ambos problemas mundiales deben llevarse al terreno, si
no, de nada servirán congresos, jornadas, acuerdos… Y deben presupuestarse para
su posterior desarrollo.
En cuento a la producción de
alimentos en ocasiones se habla de exceso de producciones, mientras organismos
internacionales como la ONU o la FAO advierten sobre el aumento de la demanda
de alimentación de la población mundial. Esta producción también requiere de
estudios sobre rentabilidad y mercados, así como un control de los márgenes
comerciales. Igualmente, es fundamental una política correcta sobre
exportaciones e importaciones de productos agroalimentarios procedentes de
países que producen con escasas medidas de control sanitario, laboral o
medioambiental. Es fundamental, máxime en la época actual, apostar por
productos de origen cercano, potenciando el mercado nacional.
Alto Guadiana
En cuanto a nuestro territorio,
el Alto Guadiana, en el corazón de Castilla-La Mancha, las diversas
administraciones llevan muchos años, demasiados, sin realizar inversiones
importantes ni acometer infraestructuras. Es más, son escasos los estudios
rigurosos realizados y menos las soluciones aportadas en torno al regadío de la
zona, verdadero motor socioeconómico de la comarca de La Mancha. Y así van más
de treinta años. En los que los agricultores han visto limitadas sus dotaciones
de riego mientras que no se han adoptado otro tipo de soluciones y mientras los
Planes Hidrológicos de cuenca apenas se cumplen.
La lucha contra el cambio
climático no puede estar solo basada en la denominada ‘arquitectura verde’,
debe conllevar importantes inversiones en infraestructuras o en otras acciones
como la adquisición de derechos de agua en zonas de especial protección.
Y todos estos planteamientos
deben ser acometidos con ámbito nacional, pues las cuencas de los ríos
españoles discurren por varias comunidades autónomas, cada una con sus
peculiaridades, y una estrategia localista no arreglará el problema y generará
nuevos enfrentamientos entre territorios.
Sin la agricultura de regadío
(fundamental para la producción de alimentos para cubrir la demanda de la
población) numerosas zonas de España prácticamente desaparecerían, además de
que se perderían numerosas especies y hábitats. Por eso es urgente acometer una
planificación hidrológica nacional, con presupuesto suficiente, y ya es casi
tarde.